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Seguridad en el coche |
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1. Consejos generales Conseguir que los niños viajen correctamente sentados en sus asientos de seguridad no es una tarea fácil. Algunos consejos que pueden ser útiles a la hora de sentarlos y abrocharlos en sus asientos son:
A la hora de elegir el sistema más seguro para tu hijo, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:
2. Asientos para bebés de hasta 1 año La primera pregunta que un padre o una madre suele hacerse es, simplemente, ¿cuál es el mejor asiento de seguridad para mi hijo?. La respuesta debe contener estos principios básicos:
Los más pequeños, es decir los bebés de hasta 10 kg de peso y un año de edad, deben viajar siempre en el sentido contrario al de avance del vehículo. Es decir, "mirando hacia atrás". Su cabeza es muy grande en comparación con el resto del cuerpo y su cuello no sería capaz de aguantar un impacto frontal por muy flojo que este fuera. La Asociación Americana de Pediatras recomienda ajustar el respaldo del asiento infantil a unos 45 grados de inclinación, o sea, a medio camino entre horizontal y vertical. En esta situación la espalda y la cabeza todavía quedan correctamente apoyadas en caso de colisión y se minimiza la posibilidad de que la cabeza, si el respaldo estuviera más vertical, pudiera inclinarse hacia delante y dificultar la respiración del bebé. En casos extremos, una toalla enrollada u otro elemento ligero y blando puede situarse entre el cojín del asiento del vehículo y la sillita de seguridad para conseguir este nivel de inclinación. Los sistemas de retención tipo cuco o capazo se reservan normalmente para los neonatos y prematuros y un asiento mirando hacia atrás suele ser la solución más segura por su versatilidad. Muy importante es recordar que un asiento de seguridad infantil orientado hacia atrás nunca puede situarse delante de un airbag frontal de pasajero. Hace unos años surgió una situación interesante con relación a los asientos del Grupo 0. Los bebés, antes de cumplir el año de edad, superaban cada vez más frecuentemente los 10 kg de peso, que generalmente era el valor máximo aconsejado para los asientos de dicho grupo. Con relación a esto los pediatras son tajantes: el bebe debe viajar mirando hacia detrás hasta que pese más de diez kilos y tenga más de un año de edad. Hasta los doce meses, la estructura ósea del niño sería incapaz de sujetar correctamente la cabeza en caso de choque frontal si el niño estuviera sentado en un asiento de seguridad mirando hacia delante. La respuesta de los fabricantes de asientos infantiles consistió en lanzar al mercado asientos del Grupo 0+, reforzados y ya aptos para los bebés "de talla grande". Si disponemos de un asiento del tipo convertible (que pueden instalarse tanto mirando hacia adelante como en sentido contrario al de la marcha), no debemos tener prisa a la hora de "darle la vuelta" y ponerlo mirando hacia delante, sino que mientras ello sea posible cuánto más tiempo viaje el niño mirando hacia atrás, más seguro viajará. Por supuesto, siempre respetando las instrucciones del fabricante del asiento, que nos deberá indicar el peso máximo del niño en cada posición. 3. Los siguientes escalones de edad Llegará un momento en que será imposible que nuestro hijo siga viajando en un asiento orientado hacia atrás, que es la posición de "máxima seguridad". Llegado este momento el niño o la niña podrá comenzar a sentarse en un asiento infantil mirando hacia delante. A partir de este momento conviene recordar una vez más que las prisas son siempre malas consejeras y aquí tampoco hay que correr para dejar de usar los asientos convertibles y pasar a situar al niño bien en los asientos integrados en las plazas traseras o bien sobre un cojín elevador. El paso al cojín elevador sólo debe hacerse cuando, en primer lugar, el cinturón de seguridad del vehículo queda correctamente situado sobre el niño y cuando ya se hayan excedido el peso o la altura máxima indicada por el fabricante del asiento de seguridad. Mientras tanto, situar al niño sobre un asiento infantil mirando hacia delante ofrecer siempre mayor seguridad. Por otro lado, ni los asientos integrados ni los cojines elevadores sin respaldo suelen ofrecer protección para la cabeza de los niños en caso de colisión lateral, quedando el movimiento de aquella insuficientemente controlado. Las "orejas" de los asientos infantiles son útiles principalmente en choques laterales y, en general, puede decirse que cuanto mayores sean, mejor desde el punto de vista de la protección. Además, deben contar con un acolchado adecuado que, además de ser lavable, no sea ni excesivamente firme ni exageradamente blando. También como norma práctica puede decirse que un asiento del tipo convertible se ha quedado pequeño cuando las orejas del niño quedan más altas que la parte superior del respaldo o cuando sus hombros quedan por encima de la ranura superior de ajuste del arnés. Mientras no se llegue a ninguna de las situaciones anteriores, un asiento convertible, dotado de "orejas" y con un arnés de varios puntos ofrece mayor seguridad que los cojines elevadores o asientos integrados y deben usarse el mayor tiempo posible. Normalmente, el asiento integrado es una solución a medio camino entre el asiento convertible orientado hacia delante y el cojín elevador. En el caso de este último, es preciso prestar la mayor atención al recorrido del cinturón de seguridad del vehículo por encima del cuerpo del niño o la niña. La banda torácica o superior debe pasar por encima de la clavícula. Si pasa por encima del cuello del niño, esto quiere decir que éste no es todavía lo suficientemente alto como para usar este sistema. El peligro de resultar ahogado por aplastamiento de la tráquea es demasiado elevado. Si cualquiera de las bandas no quedara correctamente situada, lo mejor es buscar un método alternativo. De los cinturones de seguridad de dos puntos, aquellos que sólo cuentan con la banda abdominal o inferior, es mejor olvidarse ya que en caso de una colisión frontal seria puede ocasionar graves lesiones internas en el abdomen o medulares en la parte baja de la columna vertebral. 4. Instalando el asiento en el vehículo Estadísticamente hablando, las plazas más seguras son las traseras y, entre éstas, el asiento trasero central. Al estar precisamente en el centro del coche, esta plaza se encuentra más alejada de los posibles puntos de impacto. Sin embargo, en un vehículo de tres puertas instalar correctamente a un niño en dicha plaza y en un asiento orientado hacia detrás puede llegar a ser muy difícil. En dicha plaza el vehículo únicamente dispone de un cinturón de seguridad de dos puntos (con banda pélvica), por lo que la opción de una plaza trasera lateral con cinturón de tres puntos es la más indicada, por ejemplo, para un niño que viaje con cojín elevador. Los niños más pequeños tampoco deben viajar en asientos que tengan delante de sus cabezas elementos de ningún tipo, ni bandejas acolchadas ni asas de transporte, los cuales podrían ser golpeados por aquellas en caso de colisión. Algunos asientos disponen de ranuras que permiten ajustar la altura del arnés que pasa por encima de los hombros del niño; en estos casos es fundamental leer las instrucciones del fabricante para situar dicho tramo del arnés correctamente. En un asiento infantil orientado hacia atrás, el arnés debe ajustarse en la ranura más cercana al hombro, para evitar que en un choque frontal el niño se deslice por el respaldo hacia arriba. En cuanto a la instalación del asiento, es preciso tensar al máximo el cinturón de seguridad del vehículo después de hacerlo pasar alrededor del asiento infantil siguiendo las instrucciones del fabricante de dicho sistema de retención. Para conseguir instalar la sillita en el vehículo del modo más firme posible, no debe descartarse la opción de presionar el asiento infantil con nuestra rodilla contra el mullido del asiento del vehículo mientras se sujeta con el cinturón de seguridad; de este modo, al retirar nuestro peso del asiento infantil se habrá eliminado gran parte de la holgura entre el cinturón y el asiento. A la hora de la compra del asiento infantil, acude a un establecimiento donde sean capaces de asesorarle en la compra y no se limiten a poner sobre la estantería los diferentes modelos, en este sentido, puedes estar seguro que en las tiendas del grupo Avantis Bambino te asesoraremos ofreciéndote los modelos que mejor se adapten a las necesidades de tu hijo. Si tienes dudas sobre si la silla elegida podrá colocarse en tu automóvil, no te preocupes, nosotros te ayudaremos a probarla. Además en el concesionario oficial de tu automóvil podrás solicitar información sobre los sistemas de sujeción disponibles para tu vehículo. 5. Mantenerlos sentados Todos sabemos que la teoría es muy sencilla pero más tarde o más temprano, todos los niños intentan liberarse de las ataduras y se rebelan contra sus padres a la hora de sentarse en los asientos. Pero en realidad lo que el niño pretende en muchas ocasiones es llamar la atención de los padres y asimilan rápidamente que negándose a sentarse en su silla o desabrochándose el cinturón enseguida logran su objetivo de ser atendidos. Para solucionar estos problemas, debes actuar con los pequeños del mismo modo que con la comida o los horarios; transmitiendo mensajes claros y no cediendo. El niño, tanto si es un bebé como si ya tiene más años, debe convencerse de que no conseguirá nada protestando y de que la única solución, si quiere tener recompensa o premio, es sentarse en su asiento y abrocharse el cinturón de seguridad. Hay que evitar a toda costa enfadarse o ponerse nervioso, ya que también en este caso los niños enseguida detectan que están consiguiendo influir en nuestra conducta y esto les hace seguir con su actitud. La recompensa si se portan bien y se sientan correctamente en su asiento es también otro recurso que los padres pueden utilizar, un CD de su música preferida, juguetes, conversaciones, cuentos... Lleva siempre dentro del coche elementos que puedan distraer al niño, pero que en caso de frenada o colisión no represente peligro para ninguno de los pasajeros: muñecos blandos o peluches, cuentos pequeños, etc. El ejemplo de los demás pasajeros es fundamental. El mensaje debe ser del estilo: "sabes que tienes que llevar el cinturón, igual que mamá y papá". Evidentemente, convencer a un niño de lo importante que es el cinturón cuando los padres no lo usan, es prácticamente imposible. También está claro que nosotros, como padres debemos ponernos de acuerdo en la versión a ofrecer al niño y así evitar respuestas del tipo "pues cuando voy con papá no me pongo el cinturón porque él tampoco se lo pone". 6. Elección del asiento adecuado ¿Cómo podemos saber cual es el producto adecuado para nuestro hijo?. Los sistemas de retención infantiles se clasifican en cinco grupos, división esta que atiende principalmente a las características antropométricas del niño. Su peso y tu talla nos van a servir de guía para elegir el asiento adecuado. Para solucionar estos problemas, debes actuar con los pequeños del mismo modo que con la comida o los horarios; transmitiendo mensajes claros y no cediendo. El niño, tanto si es un bebé como si ya tiene más años, debe convencerse de que no conseguirá nada protestando y de que la única solución, si quiere tener recompensa o premio, es sentarse en su asiento y abrocharse el cinturón de seguridad.
Todos los sistemas de retención infantiles deben contar con una inscripción que recoja su número de homologación. Se trata de una etiqueta de color naranja, que generalmente se sitúa en la parte trasera de la silla, y que nos asegura que el producto ha sido sometido a una serie de pruebas que nos garantizan su seguridad y fiabilidad. La información que dicha etiqueta proporciona es la siguiente: |
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